Relaciones

Si te rompió el alma pero aprendiste, valió la pena 

Nadie dijo que sería fácil, hay lecciones que te rompen el alma y sientes que no saldrás de ellas, pero son las mismas que te hacen más fuerte. 

Por Karen Villaseñor

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Si te rompió el alma pero aprendiste, valió la pena (Foto Pexels)

Hay personas que vienen a tumbarte del banco de equilibrio, que te sacuden y te hacen sentir lo peor y, no sólo hablo de amores, hay amigos, familiares y hasta desconocidos que te rompen el alma, que sientes que no vas a salir de algo así, pero cuando menos lo esperas aprendes la lección y sabes...ahí es cuando te das cuenta que valió la pena. 

Porque la vida no es padecer, no es pasarnos llorando noches enteras, al menos no por mucho tiempo, llega un momento en el que tienes que soltar, con dolor, con desesperanza, con miedo, pero no queda de otra y, entonces te limpias las lágrimas y entiendes la pregunta mágica, ¿Para qué? Todo tiene un para qué y por más difícil que haya sido un vínculo, algo hay en fondo. 

Si aprendiste valió la pena…

Porque seguramente hoy tienes el valor de levantar la cabeza, porque no estás dispuesta a que te vuelvan a lastimar y si por un descuido, si porque alguien se disfraza de oveja para volver a hacer daño, ahora no será igual, ahora sabes que aún con una tristeza en el pecho y las pocas ganas de levantarte, sí puedes continuar.

Y es que aprendiste como dicen por ahí, a recoger tus pedazos, a unirlos, uno a uno y en cada pieza ensamblada recordaste las experiencias que te lastimaron, que te hicieron sentir poca cosa, que no le deseas a nadie y que por un momento te hicieron pensar que tu vida estaría llena de amargura.  

No era el momento, no era la persona, no eras tú, porque ahora has cambiado, porque el tiempo y lo vivido te mejora, te convierte en alguien diferente y se vale regresar al pasado sólo para recordar en donde no quieres estar y con qué tipo de persona no debes relacionarte. 

Si te rompió el alma pero aprendiste, valió la pena- Foto Pexels 

Si te rompió el alma pero aprendiste valió la pena, cada segundo a su lado, incluso lo malo, regresa, recuerda como te veías, como no quieres volverte a ver, ya no será igual. No cualquiera podrá llegar a tu vida y hacer y deshacer a su antojo, porque aprendiste a poner límites. 

A valorarte, a darte lo que te mereces, a dedicarte el tiempo, a escucharte, a preguntarte cómo es que permitiste tanta humillación, tanto dolor, tanto poco amor. Y entonces regresas a ti, a amarte y decirte que nadie más volverá a tratarte de esa manera porque aprendiste y valió la pena.

Y bien, ¿Te ha pasado?

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